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aunqueseaceniza

Esquecimento - 1

eu sei amor       entre nós
houve sempre uma flor de medo.
trazias uma tristeza antiga sobre os ombros
e era difícil construir o poema.

a casa velha da aldeia está desabitada
e foram inúteis as flores
que colocamos nas paredes frias
porém
o sol
nasce
e lentamente morre
todos os dias

(a esperança amor
tem na idade o
tamanho do sol).

eu sei amor      as palavras
adiadas em cada gesto
doem violentamente na memória
mas compreende
não é necessário subirmos ao telhado mais alto
da cidade para vermos horizontalmente
o limite das manhãs.

quando partiste amor       o sangue
jorrou do cálice das papoilas.
fiquei com um navio carregado de palavras
mortas nos lábios e a certeza de nos bolsos
apenas levar os dedos das mãos

(assim como assim creio que até fomos felizes).

 

Pedro Jofre, Domínio Público, París, Farândola, 2000, p. 13.

El sueño

La noche en que me fui de casa de M. soñé que yo era maestra de un grupo de niños que vivían en el arrabal de una ciudad industrial. Eran una panda de golfos malcarados y contestones, y me recuerdo echándoles una bronca: "¡¡Pues si no queréis leer a Cernuda, vais listos en esta vida!!" --frase que contiene una gran verdad, pero poco apropiada, por otra lado, para que dejase algún tipo de poso en unas tiernas y socialmente determinadas cabecitas de entre 10 y 13 años, como mucho. El caso es que volviendo yo a mi casa entre raídos bloques de pisos y descampados a los que habían arribado restos de diversos naufragios metalúrgicos, una pandilla de mocosos empieza a meterse conmigo. Un grupo de ellos comienza una persecución que uno tras otro va abandonando a mitad de camino, por el cansancio o porque su atención queda prendida en alguna de las menudencias arrumbadas en la calle, y en torno a la cual inician alguna clase de juego recién inventado para el caso. Todos dejan la carrera menos uno: un chiquito rubio, encantador --de serpientes: cómo interpretar esa turbadora inteligencia de sus ojos--, que debe de andar por los 12 años y tiene un aire a mi primo A. cuando cumplió los 6. Hay un momento en que, perseguida todavía por él, trepo por un muro o una elevación de terreno o una valla metálica. Miro hacia abajo justo en el instante en que con los brazos he alcanzado la parte de arriba. Una pierna me queda todavía al alcance del niño, que ha subido tras de mí. El crío me mira con una sonrisa perversamente cómplice. "Tira de mí", parece decirme, "sálvame a mí, yo dejaré que me enseñes a Cernuda", parece prometer. Entonces un instintivo reclamo de supervivencia me grita en la cabeza con una firmeza inusitada que se apodera de todos mis actos: le doy una patada al niño en la cara, y ese mismo movimiento infame me ayuda definitivamente a encaramarme sobre la superficie de la elevación, y corro, corro, corro por la llanura despejada y yerma que se abre ante mí.

Plexo solar

a

En el sitio de beber
ya no hay bebedora.

a

Lope

a

Pobre bloguito mío, entre peñascos roto. Sin velas, desvelado, y entre las olas solo.

a

Juegos de la edad tardía

Faroni se me presenta con candidez en el despacho para preguntarme dónde estaría él situado en una escala que fuese de Gómez de la Serna a Nietzsche (el escalafón traiciona a la cronología). Es tan osada la ignorancia, pero tan tiernamente desvalida la pretensión artística de mi particular Gregorio, que me azora tener que descubrirle la auténtica altura de sus ocurrencias. Capeo torpemente las preguntas acerca del valor de su obra para la Historia, aludo con timidez a la inmensidad que separa lo digno y lo genial.

Seguramente soy yo lo más indigno en todo este asunto.
Quién fuera Fernando Fernán Gómez para ocasiones semejantes.

La próxima vez que A. me proponga un trabajo, juro que mi respuesta será NO. (Dama pequeñísima / moradora en el corazón de un pájaro / sale al alba a pronunciar una sílaba: NO.)

El enano cabezón

«"Mi vida es una broma estúpida y cruel que alguien me ha gastado". Aunque yo no reconociera la existencia de ningún alguien que me hubiera creado, esa noción según la cual alguien se habría burlado de mí de manera cruel y estúpida trayéndome al mundo era, para mí, la más natural. 

Me imaginaba sin querer que allí, en alguna parte, estaba ese alguien que se divertía al ver que yo, después de pasar treinta o cuarenta años aprendiendo, desarrollándome, creciendo en cuerpo y espíritu, había llegado ahora a esa cima de la vida desde la cual ésta se revela por completo, sólo para permanecer allí plantado como un estúpido, comprendiendo con claridad que no hay nada en la vida, que nunca lo había habido y que nunca lo habrá. "Y ese alguien se ríe...".»

Lev Tolstói, Confesión, Barcelona, Acantilado, 2008, pp. 33-34.

Para que después me digan que no existe el enanito cabezón...

Es sorprendente, por otra parte, cómo la crisis existencial que Unamuno describe en el Diario íntimo coincide punto por punto con la de Tolstói. Apostaría incluso a que cierto Azorín pirenaico de 1909 había leído las páginas sobre el pueblo, la tradición y el sentimiento religioso.

Del Roto

Del Roto

Y qué razón tiene.

Pffffffffffffffffffffffffffffffffffff...

Pffffffffffffffffffffffffffffffffffff...

Ramón Casas, Al·lota decadent, detalle.

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Abandono, abulia, aburrimiento, acidia, apatía, dejadez, desatención, descuido, deserción, desgana, desidia, galbana, gandulería, holgazanería, inactividad, indiferencia, indolencia, negligencia, pasividad, pereza, poltronería, tedio, vagancia, vaguería...

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¿Primavera?

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Ahlaam

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Y pensar que semejante sabandija nos hizo partícipes de esto...

a

Corporativismo

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La casta pedagógica.

b

Fogonazos de Gurb

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Es como el IKEA, pero en museo.

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Nora acusa

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Contrafuegos y otros pertrechos para resistir la que se nos viene encima.

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Retóricos

Miren cómo el director del cotarro tergiversa las intenciones y las vacía de todo contenido político para presentarlas como ínfulas personales de liderazgo. Miren cómo no puede soportar que los que conocen el tema de cerca se expliquen solos, y cómo se arroga retóricamente --este gran dechado de sobriedad expresiva-- la posesión del lenguaje comprensible para el espectador, al parecer idiota necesitado de mediación periodística: el 149.4 es demasiado técnico para el vulgo, que solo alcanza a entender verdades de Perogrullo. Miren cómo solo son legítimas las protestas cuando el lobo enseña el diente de la punta a la encía (según este caritativo mediador entre el incauto público y los actores sociales de aviesos propósitos, aquellos que están armando el plan Bolonia deben ser tan estúpidos como para explicitar sus verdaderas pretensiones en cada real decreto). Miren cómo la collares habla en neocon, y cómo cuando no quiere entender lo que le dicen reclama que le hablen en su lengua (que no es precisamente la catalana). En fin, todo esto me recuerda que Belén Gopegui y Pierre Bourdieu tienen todita la razón.

Ave María purísima...

S.: --... sin pecado concebida.
G.: --Buenos días, Padre.
S.: --Buenos días, hija.
G.: --Padre..., he pecado.
S.: --Aham... Dime, hija, dime.
G.: --...
S.: --...
G.: --He practicado el voto útil, Padre.
S.: --Pero hija mía...
G.: --Sí, Padre.
S.: --Con la que está cayendo...
G.: --Lo sé, Padre...
S.: -- ¿No pensaste en nuestro Señor, que tanto ha sufrido por nosotros?
G.: --Es verdad, Padre, es verdad...
S.: --...
G.: --... pero es que, Padre, yo...; yo por no ver a los infieles contentos, cualquier cosa.
S.: --¡Pero hija mía! ¡Si esos aun han ganado escaños!
G.: --Ya, Padre, ya. Pero es que también estaba el matrimonio gay, y la ley de dependencia, y la memoria histórica, y las promesas de subir los salarios mínimos, y las de mejorar las pensiones no contributivas... Y admítamelo, Padre: mentar a los muertos en vano es como para encenderla a una, no me diga que no. Y más cuando el interpelado pone ojitos tiernos en el debate... Me cegué, Padre, me cegué.
S.: --Ah, hija mía... El maligno nos engaña de muchos modos...
G.: --Sí, Padre.
S.: --¿Te arrepientes, hija?
G.: --No sé, Padre, no sé...
S.: --Hija mía: Dios siempre perdona; pero tiene que haber por tu parte un acto de sincera contrición...
G.: --Sí, Padre.
S.: --Anda hija, anda, reflexiona sobre lo que has hecho, canta 3 Internacionales y no vuelvas a leer ningún foro en la prensa.
G.: --Sí, Padre.
S.: --Ego te absolvo in Nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti.
G.: --Amén.
S.: --Ve en paz, hija mía.
G.: --Uf...

Mientras dormía

Mientras dormía

Remedios Varo, Hacia la torre, 1960 (fragmento).

Sueño que hemos ido de excursión, mi familia y yo, a algún pueblo catalán. A la vuelta, hay cierta prisa por llegar a casa, porque mi hermana tiene que estar a tiempo en algún lugar. Mi padre decide ir por una carretera que nunca antes ha transitado; pero que supuestamente lleva a la autopista correcta. Recuerdo la curva: pronunciada, hacia la izquierda y hacia arriba, de manera que no se ve tramo de carretera más allá de unos pocos metros. Recuerdo también cierto temor a que el coche se salga de madre mientras estamos girando. Al cabo de un breve recorrido, debemos detenernos: la carretera acaba en unas escaleras que descienden a un patio empedrado. Bajamos. Entre eucaliptus y mimosas se alza una casa de barro ocre muy claro. Es alta, ancha, no tiene aristas. Viene a ser una síntesis entre la Pedrera (aunque más sobria) y las casas de Ait Benhaddou (aunque más clara). O también como uno de esos potes de miel Trapa con dosificador, pero puesto bocarriba. Tiene las ventanas, meros huecos cuadrados abiertos en la pared, distribuidas irregularmente por la fachada. Se trata, por lo visto --de pronto llevo un folleto en la mano--, de un monasterio vagamente relacionado con el budismo o el hinduismo, lugar de visita recomendada por su valor cultural y estético. De modo que --inexplicablemente-- la prisa primera ya no existe, y nos quedamos a verlo. Ya de noche, ha surgido un patio a mano izquierda del edificio. Está levemente iluminado por multitud de candelitas. Al otro lado de la tapia --no muy alta-- que rodea el recinto, en el costado opuesto a la pared del monasterio, se ven las paredes ciegas de algunos bloques de pisos, levantados sobre una elevación del terreno: el conjunto recuerda al de un solar barcelonés del Raval en el que una vez asistí a un festival de cortometrajes al aire libre. Pero lo que aquí hay es un montón de cajas de anillos gigantescas (más o menos así, o quizá más redonditas), de color burdeos, y en cada caja --como la perla en la ostra-- un monje (son más bien niños) que medita o que duerme o que lee. De vez en cuando, algún monje sale de su caja-ostra, da un corto paseo y vuelve a ella. Algún otro, que viene del convento o de entre las mimosas, entra en el patio y ocupa su correspondiente caja. Sin solución de continuidad, estamos dentro del monasterio, un interior semejante al de Santa Sofía, aunque más sombrío y sin mucha elaboración arquitectónica o decorativa. El trabajo arquitectónico más importante allí es el de la penumbra. Al fondo vemos una cuna igual a la que yo tuve de pequeña. Está vacía --las sábanas removidas--; pero al pie están acostados unos doce bebés pequeñísimos, envueltos en paños blancos, un poco sucios. Alguno se remueve, alguno sale de entre sus trapos como si fuese una oruguita. Alguno tiene pelo de rata, y se parece un poco al Firmin de Krahn.

Steiner dixit

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Hace treinta años escribí un ensayo en donde digo: "Este Estado de Israel va a torturar a otros seres humanos. Deberá hacerlo, para sobrevivir".

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George Steiner en diálogo con Antoine Spire. La barbarie de la ignorancia,
Barcelona, Taller de Mario Muchnick, 1999, p. 45.

Grafiti

En la estación de metro de Sagrera, línea 1, hay uno de esos carteles electorales en los que CiU reflexiona sobre el cupo del recipiente patrio. Como ya es sabido, bajo la foto de un firme a la par que meditativo Duran i Lleida, aparece el siguiente lema: "La gent no se'n va del seu país per ganes, sinó per gana. Però a Catalunya no hi cap tothom". Y sobras tú, ha añadido con spray alguna de esas almas caritativas que todavía son capaces de practicar actos de resarcimiento colectivo.

Semilla del tiempo

Semilla del tiempo

Modest Cuixart,  Aonia, 1994.

Había escuchado ya antes La leyenda del tiempo, porque mi niña J. --modistilla que a la sazón iba por la vida escandalizando a ingleses acartonados-- me prestó el CD allá por el inicio de este milenio. He de confesar que en aquella época el oído no me dio más que para que se me pegase lo de nadie puede abrir semillas en el corazón del sueño. Este domingo, sin embargo, reparo en la voz de Camarón, que en realidad no es la voz de Camarón, sino un cúmulo de tiempo antiguo y oscuro que brota de su cuerpo. No sé si será alucinación acústica --pues todo es posible en el sopor de una tarde de domingo--; pero lo que sucede con la Nana del caballo grande es cosa de sortilegio (como el que experimenta el deán de Santiago a manos del mago Illán, o el que suspende al abad Virila en medio del bosque durante 300 años, o aun el del tiempo recobrado de Marcel). Porque de pronto lo que ahí canta es un eco que viene de muy lejos y trae consigo el sedimento de voces y rostros anteriores. Lorca decía que el duende es la capacidad de traer a superficie todo aquello --hombres y caminos y dolores y paisajes y derivas y raíces y planetas-- que se encuentra enterrado en la mina negra de los siglos. O algo así. Y eso es lo que hace la Nana, que como el agua detenida al pie del puente, no se sabe muy bien lo que lleva porque es capaz de llevarlo todo.

Hay una larga, larga noche en la voz de Camarón.

Turistas en la niebla

Turistas en la niebla

El sábado por la noche vamos a celebrar el cumpleaños de L. (médium convocante del júbilo y la risa). Al salir de un bar en el Borne, Barcelona aparece esfumada en el cendal de una finísima niebla. Dos extranjeros preguntan a P. sobre la situación de un local. Por lo visto, el flyer del bareto en cuestión contiene un pequeño plano de la zona; pero no indica con flechita alguna la posición concreta del garito, y tampoco aparece el nombre de la calle donde se supone que está ubicado. De pronto imagino una conspiración perversa motivada por una (po)ética antiguiri y dirigida a mantener a los turistas vagando por la ciudad, en busca de un bar de copas perdido entre la neblina. 

[ ! ]

¡Pero, pero, pero...!!!!

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