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Se muestran los artículos pertenecientes al tema ese maldito yo. Libro de antiayuda, 2¡Albricias! Hoy he tenido mi primer lapsus. Por supuesto, Freud cree que eso significa algo. Esquecimento - 2![]() el corazón de piedra y la rosa supernova Esquecimento - 1eu sei amor entre nós a casa velha da aldeia está desabitada (a esperança amor eu sei amor as palavras quando partiste amor o sangue (assim como assim creio que até fomos felizes).
Pedro Jofre, Domínio Público, París, Farândola, 2000, p. 13. El sueñoLa noche en que me fui de casa de M. soñé que yo era maestra de un grupo de niños que vivían en el arrabal de una ciudad industrial. Eran una panda de golfos malcarados y contestones, y me recuerdo echándoles una bronca: "¡¡Pues si no queréis leer a Cernuda, vais listos en esta vida!!" --frase que contiene una gran verdad, pero poco apropiada, por otra lado, para que dejase algún tipo de poso en unas tiernas y socialmente determinadas cabecitas de entre 10 y 13 años, como mucho. El caso es que volviendo yo a mi casa entre raídos bloques de pisos y descampados a los que habían arribado restos de diversos naufragios metalúrgicos, una pandilla de mocosos empieza a meterse conmigo. Un grupo de ellos comienza una persecución que uno tras otro va abandonando a mitad de camino, por el cansancio o porque su atención queda prendida en alguna de las menudencias arrumbadas en la calle, y en torno a la cual inician alguna clase de juego recién inventado para el caso. Todos dejan la carrera menos uno: un chiquito rubio, encantador --de serpientes: cómo interpretar esa turbadora inteligencia de sus ojos--, que debe de andar por los 12 años y tiene un aire a mi primo A. cuando cumplió los 6. Hay un momento en que, perseguida todavía por él, trepo por un muro o una elevación de terreno o una valla metálica. Miro hacia abajo justo en el instante en que con los brazos he alcanzado la parte de arriba. Una pierna me queda todavía al alcance del niño, que ha subido tras de mí. El crío me mira con una sonrisa perversamente cómplice. "Tira de mí", parece decirme, "sálvame a mí, yo dejaré que me enseñes a Cernuda", parece prometer. Entonces un instintivo reclamo de supervivencia me grita en la cabeza con una firmeza inusitada que se apodera de todos mis actos: le doy una patada al niño en la cara, y ese mismo movimiento infame me ayuda definitivamente a encaramarme sobre la superficie de la elevación, y corro, corro, corro por la llanura despejada y yerma que se abre ante mí. Plexo solara En el sitio de beber a El enano cabezón«"Mi vida es una broma estúpida y cruel que alguien me ha gastado". Aunque yo no reconociera la existencia de ningún alguien que me hubiera creado, esa noción según la cual alguien se habría burlado de mí de manera cruel y estúpida trayéndome al mundo era, para mí, la más natural. Me imaginaba sin querer que allí, en alguna parte, estaba ese alguien que se divertía al ver que yo, después de pasar treinta o cuarenta años aprendiendo, desarrollándome, creciendo en cuerpo y espíritu, había llegado ahora a esa cima de la vida desde la cual ésta se revela por completo, sólo para permanecer allí plantado como un estúpido, comprendiendo con claridad que no hay nada en la vida, que nunca lo había habido y que nunca lo habrá. "Y ese alguien se ríe...".» Lev Tolstói, Confesión, Barcelona, Acantilado, 2008, pp. 33-34. Para que después me digan que no existe el enanito cabezón... Es sorprendente, por otra parte, cómo la crisis existencial que Unamuno describe en el Diario íntimo coincide punto por punto con la de Tolstói. Apostaría incluso a que cierto Azorín pirenaico de 1909 había leído las páginas sobre el pueblo, la tradición y el sentimiento religioso. Pffffffffffffffffffffffffffffffffffff...![]() Ramón Casas, Al·lota decadent, detalle. a Abandono, abulia, aburrimiento, acidia, apatía, dejadez, desatención, descuido, deserción, desgana, desidia, galbana, gandulería, holgazanería, inactividad, indiferencia, indolencia, negligencia, pasividad, pereza, poltronería, tedio, vagancia, vaguería... a ¿Primavera? a a Ta los güevs...... de la Internés, Timofónica, el ADSL, las dos horas hasta Castelldefels y mi contractura muscular. Joé, que cuando la vida se pone de canto... Mind games![]() Nicolas de Staël, Salinas, 1954. Mientras recorro la sala de exposiciones, me digo que los experimentos espaciales de Nicolas de Staël los practicó Maria Helena Vieira da Silva con más hondura y, sobre todo, obteniendo de ellos una capacidad de fuga desde lo plástico hacia la reflexión existencial que no encuentro en el ruso. Me digo, también, que esa búsqueda del trazo esencial que vertebra un paisaje y que contiene potencialmente todas sus variaciones se encuentra ya en Turner (y no, no ignoro que un día sobrevino el cubismo), y creo concluir en que no tiene objeto explorar donde otros ya han encontrado (sobre todo si lo que quiera que sea lo han encontrado mejor). Pero viendo los cuadros de Agrigento --ese trabajo tan sereno para encontrarle la médula al paisaje, esa habilidad para que el corazón del espacio sea un color--, vuelvo sobre mis pasos y pienso que por qué no: que al fin y al cabo, quién a estas alturas cree que puede encontrar nada nuevo (ni quién después de la cultura griega, posmoderna estoy, vive Dios), y que sabiendo eso, lo mejor es darle algo con que jugar a la cabeza, hasta que esta decida abandonar su entretenimiento. La de Nicolas de Staël decidió dejar la partida en 1955. En otro lugar![]() Eduardo Chillida, Casa del poeta
Aquí vivir, con un sencillo horizonte frente a la ventana. Recoverom. y f. Persona que anda a la recova. recova. (Del m. or. que recua.) f. Compra de huevos, gallinas y otras cosas semejantes, que se hace por los lugares para revenderlas. Del DRAE. Era chaparro y gordo, de piel cetrina. Y Burjulú desaparece todos los días. Alea jacta est...a ﻦﺗﺭﻣ q "Quiero que pongas en este papel todo aquello que te gustaría que desapareciera de tu vida", le dice. "El silencio", escribe entre otras cosas. Genio y figuraa M.: --¿Y qué tal? a Violencia onírica![]() Aubrey Beardsley, ilustración para E. A. Poe, The Black Cat (1901). Sueño con D. Sueño con J., y con su madre y su abuela (que están fregando el suelo de rodillas). Sueño con un gato negro que no recibe nada del bocadillo que yo voy comiendo por la calle, de modo que decide lanzarse sobre mi boca, el morro superior dentro de ella, la mandíbula inferior clavada bajo mi barbilla (siento dolor, pero menos del que debiera). Cuando logro desenganchar al gato de mi boca, lo agarro por el cuello y comienzo a sacudirlo una y otra vez contra el suelo (cual el tipo que sale en la portada del disco de Siniestro Total con la gaita correspondiente). En cada golpe siento al animal como un fardo, y el trompazo sordo pero perfectamente ensañado y enervador y denso subiéndome por los brazos. Cuando me incorporo de esa escena betunosa, el gato desaparece. Camino hacia una esquina donde me esperan mi hermana y mi padre, y al paso farfullo unas cuantas palabras: mi lengua hace caer algunas migas ensangrentadas. Sueño con Adela, que me dice que poca broma con los gatos, que a ella se le enganchó uno a la cara en una ocasión, y se las vio para deshacerse de él. Asesinos
Matemáticas![]() a O. dirá lo que quiera, pero si p, q. a Hambrientos![]() cuídate de mí amor mío / cuídate de la silenciosa en el desierto / de la viajera con el vaso vacío "Por hambre yo entiendo esa falta espantosa de todo el ser, ese vacío atenazador, esa aspiración no tanto a la utópica plenitud como a la simple realidad: allí donde no hay nada, imploro que exista algo. [...] El hambre es deseo. Es un deseo más amplio que el deseo. No es voluntad, que es una forma de fuerza. Tampoco es debilidad, ya que el hambre no conoce la pasividad. El hambriento es un ser que busca. [...] el hambre que despechuga y vacía el alma de su sustancia, es la escalera que conduce al amor. Los grandes enamorados fueron educados en la escuela del hambre. "Los seres que nacieron saciados --hay muchos-- nunca conocerán esa angustia permanente, esa espera activa, esa febrilidad, esa miseria que despierta día y noche. El hombre se construye a partir de lo que ha conocido en el transcurso de los primeros meses de vida: si no ha experimentado hambre, será uno de los raros elegidos, o de esos raros malditos que no edificarán su existencia en torno a la carencia. "Quizá sea la expresión más cercana a la gracia o a la desgracia de los jansenistas: no sabemos por qué algunos nacen hambrientos y otros saciados. Es una lotería. "A mí me tocó el gordo. [...] Como era de temer, esa hambre trajo consigo los peores contagios: desde muy joven, tuve la lamentable impresión de no recibir nunca la porción congrua. [...] Era un complot cuyo secreto objetivo debía de ser la frustración. 'Alguien' (¿quién?, nunca lo supe) intentaba engañar a mi hambre. Era un escándalo. Por desgracia, a mi indignación le sucedió muy rápidamente la vergüenza, cuando comprobé que los demás niños se conformaban con aquella situación; peor aún, ni siquiera veían qué problema había. "Vergüenza típica de la primera infancia: en lugar de sentirse orgulloso de su mayor nivel de exigencia, vivirlo como una singularidad culpable, ya que el ideal consiste en parecerse en la mayor medida posible a los individuos de tu edad." Amélie Nothomb, Biografía del hambre, Barcelona, A veces uno necesita de un espejo. O bien: a veces las palabras de otro son el trazo firme que perfila un esbozo apenas intuido. Y cuando esa figura se completa, lo invade a uno la alegría de saberse. Demonio, ángel o marioneta bufa, pero ya sabe uno a qué se deberá atener. Esta mañana mi cerebro ha sentido temblar de gusto y abrirse dulcemente a todas sus dendritas cuando al leer a la Nothomb ha recordado que pasé los tres primeros días de mi vida sin comer lo bastante. Al parecer mi madre no tenía leche suficiente, nadie se dio cuenta, y yo me pasaba las noches berreando. Hasta que el pediatra me reconoció y le dijo a mi madre: "Señora, lo que esta niña tiene es hambre". El médico indicó una medida de biberón y a partir de aquel día pasé las noches como una bendita. ¿Tengo que añadir que suscribo letra a letra todo lo demás? a Como tú![]() a Cuando estoy esperando el metro en Plaza Catalunya, fijo siempre la mirada en las vías. No sé por qué, me parecen de los míos. a [...]a M.: --El problema es que tienes an- G.: --No, no: el problema es que yo a Tiempo liberado![]() Henri de Toulouse-Lautrec, Sola, 1896 (detalle). ...que la tierra que Van Gogh ha pisado no puede estar condenada. Hace tan solo unas horas que vuelvo a disfrutar de muchas cosas. Esta ligereza, y la mansa compañía de la luz... a InexploradosCon espanto miro cada día, cada hora, en este instante, tanta belleza ofrecida al filo de la nada. (I dwell in Possibility-- / A fairer House than Prose--; pero cuántas posiblidades se desvanecen sin ser visitadas, cuántos rincones oscuros de este cuerpo no se iluminarán al tacto de la voz ajena.) Un día el tiempo acabará, y todo lo que podría ser habrá quedado desconocido. Belleza intacta y nosotros ya sin manos.
Habitantes II![]() Marina Núñez, de la serie La locura / monstruos (1997)
En medio del pasillo de mi casa duerme una loca furiosa. Cuando tengo que pasar junto a ella lo hago muy en silencio, cuidadosamente, casi sin sentirme. Contengo la respiración, hago leves los pies, y me deslizo. En realidad todo cuidado es inútil; pues el sueño es criatura tornadiza y no se puede controlar sus ritmos. A veces, estando yo en el comedor o en la azotea, inevitablemente se despierta. Entonces lo destroza todo a su alrededor: revienta las habitaciones, ataca a las visitas, me asalta por la espalda, ella misma se araña y se desmonta. Cuando la rinde el esfuerzo, vuelve a dormirse. Yo comienzo como siempre una perpleja tarea de reconstrucción.
Precedentes de la autoayuda![]() Me hace mucha gracia este Miguel de Unamuno que comienza un diario para darse argumentos sobre la existencia de un Dios en que no cree. Él mismo se lo dice en el tercer cuaderno: qué coño es "esto de que me esté aleccionando y predicando a mí mismo", si además nadie pasa por el Eclesiastés en vano (y mucho menos con un hijo enfermo). Leyendo el Diario íntimo reparo en aquello de que "creer es crear"; porque hace ocho años, cuando lo escuché por boca de Dios --el problema de Unamuno es que no tenía un director de tesis-- a propósito de Carmen Martín Gaite, me pareció el acabóse. Esta vez, sin embargo, me ha resultado un eco retrospectivo de aquello de que "si lo deseas intensamente, sucede", y se me ha ocurrido que el optimismo de manual que nos ronda es la nueva religión del siglo XXI (curiosamente, explicada bajo la científica luz de la teoría evolutiva). Yo persevero también en predicarme con el dogma, pero tampoco me sale. Habitantes![]()
Ah deseo, deseo, niño de perfecta inocencia que oculto en el sótano más oscuro de la casa, como si de un monstruo deforme y vergonzante se tratara.
Idiota![]() Para P. encontré La escala de los mapas; para X., Las partículas elementales; para D., Idiota (cámbiense "niña" por "niño" y demás femeninos por masculinos). Le va como un guante: Ya está ahí la luna... Tanka
de aquel desierto
Tomo el relevo de Manuel H. y se lo paso a Óscar y a Arponera. Las reglas del juego son las siguientes (aunque lo de las 31 sílabas y su disposición irregular me parece a mí que no puede ser si la estructura estrófica obligada es 5-7-5-7-7):
Los reinos de la casualidad![]() Voy en el metro aprendiéndome la segunda parte de El corazón perplejo. Cuando estamos llegando a Catalunya, donde tengo que bajar, veo que la chica que se ha sentado frente a mí va leyendo la novela de Marzal. No la he leído, pero esta coincidencia me aletea en la cara como un pájaro nervioso, y me da otra de esas alegrías fugaces que últimamente me rondan. Para eso deben de estar el azar y sus arbitrarios remedos de sentido: para estos alivios del momento, que tanto agradecen los desorientados. La vida en obras![]() Al salir de la piscina emprendo el camino a casa por la calzada, porque la acera donde da el sol --un sol tibio y silencioso, calmo y sereno de barrio residencial a las dos de la tarde-- está en obras. Al principio me mantengo junto a los coches aparcados; pero viendo que no hay circulación alguna y que calle arriba las ramas de los árboles confluyen unánimemente en la montaña, pronto ocupo el centro del asfalto y subo mirando cómo se entrehace allá lejos esa canción de aristas grises. Desvío un momento la vista a mi derecha. Un obrero tiene la taladradora fija en la acera, todavía sin conectar, y la va girando lentamente, como buscando algo al cogerla, un lugar decisivo, un punto de acomodo, de mágico acuerdo entre hombre y máquina. Con los guantes de obra, casi parece que la arrope. De pronto quisiera estar en la cama de ese hombre. Aunque nunca se sabe (moderemos la afición melancólica de ver alegorías, por principio, en los recodos de la realidad). Llego a casa provisionalmente feliz. Voy aprendiéndome poco a poco El corazón perplejo de Marzal.
Los nombresUno de los fragmentos que prefiero de Lolita es aquel en que Humbert Humbert se complace morosamente en pronunciar, en recorrer todas las estribaciones que posee el nombre de su obsesión: Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos paladar abajo hasta apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo. Li. Ta. Así los nombres se convierten a veces en el único cuerpo que la boca puede acariciar. Si seráComo siempre![]() Dante Gabriel Rossetti, Sancta Lilias, 1874. Tate Gallery, Londres. Detalle. Esta tarde he sido tan desproporcionada e imprudentemente feliz cuando D. me ha acariciado la cabeza cual a perrito de lanas (con este pelo, dice, parezco sacada de un cuadro prerrafaelita), que de vuelta a casa en el metro he ido todo el viaje temiendo que el destino tuviese prevista mi muerte entre esta noche y la del sábado, así nada más que por joder, por quitarme los caramelos mientras se me quedaba en la cara la sonrisa de idiota. No iba a ser la primera vez que ocurriese algo parecido.
Tiresias en una cafetería![]() Mikhail Vrubel, Ángel con vela e incensiario, 1887. Museo de Arte Ruso (Kiev, Ucrania), detalle. Cuando I. me relata los delirios en que se encuentra sumergida su cabeza, yo escucho detenidamente y asiento; hasta que ella pone a prueba su propia historia de iluminada mirándome fijo a los ojos y preguntando: --Pero Gemma, ¿tú crees en lo que te digo? Yo busco una salida para no tener que contestarle con la verdad; en parte porque eso le da confianza para seguir contándome y a mí me proporciona por tanto la posibilidad de saber hasta qué punto se ha estabilizado la crisis o no, y en parte porque siento que es una crueldad deshacer sus ilusiones. Entonces digo, consciente de que la pregunta ahonda en alguna zona hasta entonces intocada por nadie más, y sin embargo fundamental en mí: --I., tú sabes que no soy creyente. Además yo creo que las cosas..., no sé cómo decirte..., las cosas realmente buenas, los milagros, el bien, aquello, lo que quiera que sea, que hace luminosa la vida, es frágil y escaso y pequeño, y que siempre está asediado por... todo lo demás. --Bueno --insiste--; pero si yo, yo, te cuento que he sido elegida, ¿tú me crees? Como no me queda más remedio que decirlo, contesto: --I., tú eres mi amiga; yo te quiero mucho, y me da mucha pena tener que decírtelo, pero no, no puedo creerlo. Entonces I. me mira con sagacidad, sonríe, y me responde: --Ya; pero a ti te gusta escuchar estas historias. Y en ese momento me doy cuenta de que desde su ceguera mental, I. ha intuido bien, ha tenido la puntería suficiente como para dar en la herida correcta: la miro con melancolía, y pienso en mi escepticismo resignado, en mi propia necesidad de milagros, en la profunda nostalgia que me produce el hecho de que sean imposibles, o como mucho, escasos y frágiles y asediados. The clown Edward Hopper, Soir bleu (detalle), 1914. New York. Whitney Museum of American ArtVerdaderamente: ignoro por qué la vida se ofrece a los demás con tanta abundancia mientras que a mí solo me entrega patéticas parodias de ella misma. J'étais une autre Johannes Vermeer, Muchacha leyendo una carta frente a una ventana abierta (detalle), Gemäldegalerie, DresdenDios santo, todavía aquella historia puede hacerme llorar. Cómo podía escribir de ese modo. Cómo podría escribir de ese modo. Eso es lo que más me jode: haber perdido mis palabras, esa energía que las transformaba en una casa incendiada. Haber perdido esa absoluta intensidad con que existía y se afirmaba tenazmente mi mundo interior. (Cómo explicar que partió un barco de mí llevándome.) El blog… Vaya mierda, el blog, si lo comparo con esas cartas. Qué poderosa es la intimidad. Quizá eso es lo que sucede: que hay una falta de mí en todo lo que hago. (Hostia, Yulka.) Imágenes para comprenderNo sé si es porque ayer volvió a tentarme la relectura de Claros del bosque, o porque los calores lo han propiciado; pero anoche en el duermevela se me apareció la imagen a través de la cual he podido entender qué sucede aquí. Y bien: tú quisiste adentrarte en el bosque candelita en mano por ver si encontrabas leña que te conviniese, y cuando te diste cuenta de que la chispa lanzada tenía todas las posibilidades de derivar en un incendio del que tú mismo podías salir escaldado, volviste sobre tus pasos. Ay..., qué poco respeto me merecen los pirómanos arrepentidos. Excedentes Seurat, Modelo de espaldas, 1887. París, Musée d'OrsayArnaldo Antunes: O meu amor é demais. Una pequeña variante y el enunciado se vuelve más preciso: O meu amor é de mais. Cuando fuimos otrasBuscando ayer otra cosa, di con aquella hoja en que Julia me había copiado lo que Joan Ferraté afirmaba sobre la franqueza en sus "Cosas de ogros y pigmeos" (Dinámica de la poesía, 1968) : Se puede ser franco por dos razones: por indiferencia o por exceso de conciencia. La mayor parte de la gente no se siente bastante segura ni tiene bastante imaginación; por eso casi todo el mundo es moderadamente hipócrita. Lo curioso es que a la vez se descubren y consiguen ocultarse. Les basta con que lo que los demás saben de ellos siga, en lo que de ellos dependa, informulado. Hablar es peligroso. Por eso a mí siempre me ha gustado declarar verbalmente lo que los otros ya sabían y no han querido decirme: por joder, nada más, por no permitirles la comodidad; aunque a diferencia de como dice Ferraté, yo siempre lo he hecho desde la más absoluta de las inseguridades (porque la primera que quedaba a la intemperie con sus radicales verbalizaciones era yo misma). Y no obstante... Al encontrarme con todos esos papeles, con los poemas de Labordeta que Julia me pasaba, con los capítulos de El mono gramático o con ese fragmento de Carson McCullers, he tenido la certeza de que ya nada va a tener la misma intensidad, de que solo entonces fuimos insobornablemente nosotras y de que todo entusiasmo actual no es más que un pobre remedo del de aquellos días. Rayuela Ariel GuelfenbeinDe la Tierra al Cielo de la charranca: 1, 2, 3, 4-5, 6, 7-8, 9, 10. Lo malo es que siempre se vuelve atrás, o hacia abajo, según se quiera ver. "Es que ella nos da alegría". Tercera ocasión que oigo eso en boca ajena, esta vez dicho por una niña de 6 años; lo cual hace el juicio mucho más digno de credibilidad. Suena verdaderamente raro: que alguien tan entristecido pueda ser fuente de alegría para otro. O será que tan solo puede entenderse bien con los de su especie. Menos lobosA todos aquellos que afirman sentirse fascinados por Amélie Poulin, me encantaría ver con cuánta rapidez se apresuraban a mandarla a hacer puñetas en cuanto ella irrumpiese en sus vidas. Despojamiento Andrew Wyeth, Christina's world Todas estas palabras inútilmente dispuestas. Estas palabras que no me salvan de lo que no tengo. Ya estamosQue sí, que sí: que a mí la vida me toma por el pito del sereno. Las púas de puntaMucho trabajo, mucha desorientación y mucho silencio sobre mí misma, como si no quisiera enterarme de lo que está ocurriendo en algún lugar sombrío donde los hechos se digieren mal. A principios de enero leía yo un post de alhua sobre el modo en que a veces los demás son un espejo en que nos aconsejamos a nosotros mismos. Eso me ha ocurrido ahora a mí con su post de hoy: afirmándole la beligerante cabezonería de no convertirse uno en la alcantarilla de nada, no he podido menos que acordarme de mí, en la cena de ayer, vistiéndome de erizo (traje que no me va ni aunque me lo arreglen). He tenido que sonreírme a medias, y se me ha pasado un poquito el encono. Veremos a ver si el paso de los días me trae la calma. CorrecciónPara ser justos con el mundo y contradiciendo una de las afirmaciones del post anterior: no era una historia sin valor comprobado; solo que yo entoces no lo sabía. Ese es el problema del monólogo interior: que uno se lo guisa y se lo come todo en el recinto un poco turbio de la cabeza. Suerte que a veces la realidad acierta con las intromisiones. Ordenándome el mundoVamos a ver: primero, un cuento (Luisa me va a matar, si no); segundo, una tesis (que de por sí es maraña suficiente como para requerirle el hilo a Ariadna); tercero, el CAP (esta semana tengo reunión con la tutora); cuarto, Paul Celan, Emily Dickinson, José Ángel Valente, Blanca Varela, Octavio Paz, Alejandra Pizarnik, Luis Cernuda, Carlos Marzal, Claudio Rodríguez, a quienes tienes bastante abandonados de un tiempo a esta parte. Y mi hermana que se va al Amazonas el 21. Querida mía: habiéndote ya deshecho del imperio que sobre tu cerebro ejercía una historia sin valor comprobado y teniendo todo ese trabajo por delante, teniendo todos esos territorios en los que echar raíces (porque mira que tan solo una antología de la Dickinson es ya una morada infinita por cuyas galerías deambular), y sobre todo, teniendo unos amigos como los que tienes, ¿por qué no te dejas de veleidades y entras en materia? Blanca Varela: sueña contigo misma y basta. Desgana Lichis en el-mundo.esSara me convence de que siento demasiada pereza como para dar explicaciones en quilométricos mails. Así que aquí estoy escuchando La cabra mecánica vestidita de domingo. Además no encuentro la cita de Ferraté. Un Lichis en mi vida, es lo que yo quiero. "Me has dejao el corazón casi más tieso que el de un pobre parvulito castigado sin recreo": como queja amorosa es lo más sincero que he escuchado desde la lírica tradicional. From lost to the riverPasó un poco el frío, y como llueve, aquí estoy escuchando esta maravilla de Paris Combo mientras, en lugar de escribir el cuento de Luisa, hago proyectos sobre mails quilométricos, no por nada, sino tan solo por ser la molesta excepción a la tendencia humana que Ferraté definió tan maravillosamente aunque yo ahora no recuerde las palabras con que clavara la descripción del miedo a la franqueza. Llamo a N. para preguntarle si ella tiene el libro en que sale la cita exacta; pero comprensiblemente N. no está para cuentos, así que tendré que hacer una prospección en la biblioteca (a ver si Julia se acuerda y me salva). En fin, aquí está mi eterno yo nunca escarmentado, dispuesto a saldar cuentas con el silencio. Ahora, eso sí, un poco más lúcido, un poco más irónico. CancionesSentirse así a veces: como palabras dichas al oído de nadie. La cita es de Los Rodríguez, claro. La misma historia Marc Chagall, La casa incendiada o El carro volador, detalleDebo atenerme a los perfiles de la realidad (el metal de voz de mi hermana, las canciones de Juan Perro, las Impatiens a punto de florecer) para no subirme al carro del arrebato. Es por eso que en lugar de seguir revisando cómo me encuentro ni cómo no, acudo a un poema de Carlos Marzal que suscribo en cualquier momento, e intento detener mi cabeza --máquina infernal-- yéndome a poner lavadoras. CREDO QUIA ABSURDUM Si no inspirara vértigo su hondura, si no infundiese al alma aventurera un frío sideral, si no nos adeudara los insólitos dracmas de los sueños, si no hubiese negado nuestro nombre, no habría para qué ni para tanto. Esta desobediencia para con la cordura, este imprudente amor desventurado es nuestra gloria. Si no fuese a perder, no habría triunfo. Cualquier pasión se impone en su arrebato, cualquier enfermedad llega a ser íntima. Alteza incomprensible, tu púrpura es oscura. No hemos llegado aquí para entenderte. Bailo sobre las brasas, porque es triste. Porque es tarde y ocaso, estoy de enhorabuena. Me he dejado ir de mí, porque no hay fondo. Porque es inútil, canto. Porque es absurdo, creo. A vueltas con la fisiología Ayer noche leí en la Contra de La Vanguardia una entrevista a un psiconeuroinmunobiólogo (ahí es nada) que afirmaba que sostener un pensamiento negativo durante un minuto deja el sistema inmunológico en estado comprometido durante seis horas. Que el agobio permanente lesiona las neuronas de la memoria y del aprendizaje, y que deja sin riego la zona del cerebro necesaria para tomar decisiones adecuadas. Que el modo en que nos hablamos a nosotros mismos influye en la salud o la enfermedad de la mente.¡Acabáramos! Así que Sara y Lorena tenían razón. Así que he estado saboteándome yo misma. Vaya vaya. Así que la parábola del sembrador tiene una fiel correspondencia científica (no, si ya lo sabía la Dickinson), y que las palabras y el mundo entero solo pueden agarrar en la tierra si no se ha echado sal sobre ella. Se me está ocurriendo entonces que ahora mismito tengo que darles las gracias a Óscar y a Jordi: la gente nunca lo sabe; pero me muestra constantemente las fuerzas en que yo no creo. (Hay más: hay Lorena, hay Sara, hay Pablo, hay Julia; pero no son precisamente ahora.) Se me ocurre también que debo de ser dura como la roca, porque si tras catorce años de pesimismo --sensiblemente agudizado durante los dos últimos-- todavía conservo la cabeza sobre los hombros (en precario equilibrio, según algunos), es que nada puede acabar conmigo. Se me ocurre por último que filósofos y filólogos deben reclamar un plus de peligrosidad YA. ¡Los niveles de serotonina de los especialistas en Schopenhauer deben de estar bajo mínimos! "La luz es un pretexto de la sombra" Blanche, en Un tranvía llamado deseo: "A veces Dios existe tan súbitamente..."Ya, bueno; pero siempre es una falsa alarma. VosotrosGracias a Noelia, a Julia, a Jordi, a Margarita, a Sara, a Loli, a Celia y a Pau por no dejarme sola bajo la lluvia durante el episodio de las llaves y los llantos. Si no es por vosotros, se me cae la ciudad encima. Que os quiero más... Georges de La Tour, Magdalena penitente Tanto tiempo echando al olvido lo mejor que me ocurre, como si fuese un signo equivocado, como si fuese una falsa pista colocada en el camino para que tropiece. Tanto tiempo perseverando en mi viejo propósito de secarme para evitar los estragos que estaba provocando un excesivo entusiasmo por la vida. Tanto sabotaje a las palabras. Al final lo logré: agostar el deseo. Se cede fácilmente al prestigio de la tristeza sin apenas atender a la complejidad del júbilo.Pero voy a hacer de estos los días más hermosos. |
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