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Farrapos

Farrapos Foi assim
Que o tempo parou
Num lugar em mim
Que p’ra ti ficou

De Lénutchka nada voy a decir porque bien evidente es; pero como demuestra el trabajo que el narrador se toma para trasladar al delicado Dragón Feo de las siete cabezas musicales desde su isla hasta Villasanta de la Estrella, o como hace el obispo Sisnando al enterrar a doña Esclaramunda de Bendaña en el centro de un laberinto que bajo la catedral reproduce las formas de una confesión amorosa, en estos Fragmentos de Apocalipsis las palabras son el material con que se funda por amor al personaje un mundo sin el cual aquel no podría vivir, ni el narrador ofrendarle el tierno, irónico y absurdo refugio que ha construido con los restos de una Historia naufragada.
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