Manifiestos y dolce far niente

Acabáramos. Ya me olía yo que lo del dichoso manifiesto no pasaba de ser una pataleta de intelectuales, simple cuestión de mantener entretenida a la familia: los enfants terribles de la elite catalana épatant a sus correctos padres políticos. Y claro, hay que darles las gracias por querer representarnos, por tomar a su cargo la misión de darnos la voz que no tenemos (por lo visto, los ex-novísimos que primero la denostaron, andan nostálgicos de los tiempos de la poesía social). O eso es por lo menos lo que se desprende de lo que escribe hoy Arcadi Espada --uno de los firmantes del Manifiesto-- en su blog. Qué dulce, ¿no?, debe de ser apurar un Dry Martini una hermosa tarde del recién estrenado verano, mientras en el trastero mental se juguetea con la ocurrencia de impulsar la creación de un partido político.
Els altres andalusos
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oscar -