A vueltas con la fisiología

¡Acabáramos! Así que Sara y Lorena tenían razón. Así que he estado saboteándome yo misma. Vaya vaya. Así que la parábola del sembrador tiene una fiel correspondencia científica (no, si ya lo sabía la Dickinson), y que las palabras y el mundo entero solo pueden agarrar en la tierra si no se ha echado sal sobre ella. Se me está ocurriendo entonces que ahora mismito tengo que darles las gracias a Óscar y a Jordi: la gente nunca lo sabe; pero me muestra constantemente las fuerzas en que yo no creo. (Hay más: hay Lorena, hay Sara, hay Pablo, hay Julia; pero no son precisamente ahora.) Se me ocurre también que debo de ser dura como la roca, porque si tras catorce años de pesimismo --sensiblemente agudizado durante los dos últimos-- todavía conservo la cabeza sobre los hombros (en precario equilibrio, según algunos), es que nada puede acabar conmigo. Se me ocurre por último que filósofos y filólogos deben reclamar un plus de peligrosidad YA. ¡Los niveles de serotonina de los especialistas en Schopenhauer deben de estar bajo mínimos!
1 comentario
alhua -
pensamiento positivo a partir de ahora (que facil qe es decirlo y que dificil hacerlo!)