
La ventana de mi habitación da al lateral del bloque de pisos vecino, que debe de encontrarse a unos ocho metros de mis rejas. Desde los tiempos inmemoriales de mi adolescencia, la tubería del gas que corría ante esa pared había sido un remanso para mis ojos. Quiero decir: puesto que la especulación inmobiliaria de los 60 me había dejado tan escasa de horizontes visuales, me consolaba yo contemplando el brillo de la luz en la textura terrosa de la tubería color vino, cuyo tono armonizaba además con las bandas burdeos que recorren la pared verticalmente.
Pues bien: este verano pintaron la tubería. ¡De amarillo! (¿Habrán cambiado las ordenanzas?)
Eso SÍ deprime mi sistema inmunitario durante seis horas. (Bueno, eso, y las declaraciones de Zaplana.)
1 comentario
Dussel_elmaurz -
ya te he dicho que me encanta tu blog???