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aunqueseaceniza

A vueltas con...

A vueltas con...

silencio 

Pensando en el final de Las gallinas del Licenciado, donde el comerciante de plumíferas dice que las cuentas que tocan al alma no son para "arabescos de escritores" ni para "escrituras de enredo y palabreo", pensando en cómo la novela de Jiménez Lozano propone, en las memorias cervantinas dictadas a un simple escribano, una palabra silenciosa y al margen del poder que recoja el secreto frágil de las cosas y las intimidades heridas ("es que hay seres así pisados en el mundo, Catalina"), recuerdo la voluntad de Pasavento de "captar el destello de la vida plena e inexpresable, no sofocada por el poder". Y se me ocurre entonces --ni que la idea fuese mía: véase Julia Kristeva-- que ahí está el problema del pseudo-Pynchon y de toda propuesta semejante: que no hay lenguaje al margen del poder (y menos cuando ese lenguaje se imprime por encargo de Anagrama o Seix-Barral), que toda poética --por subversiva que sea, o sobre todo cuanto más lo sea-- supone una forma de prestigo en un determinado círculo. Aunque ese círculo sea el de los malditos, o sobre todo cuando lo es.
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2 comentarios

Danae -

¿Por qué no aparece el link?

En fin, ese "Por supuesto" del comentario anterior pretendía apuntar aquí:

http://static.flickr.com/34/88151193_2f6ef1c02c_o.gif

Danae -

"...o sobre todo cuando lo es."

Por supuesto.

Creo que tengo mucho que leer los próximos días.
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