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Arrieritos somos...

Arrieritos somos... Juan Rulfo, Arrieros

En el último disco de Calamaro, ya domesticado el furor creativo que lo poseyera en El Salmón, mi tierno canallita argentino versiona El arriero de Atahualpa Yupanqui con la dulzura maestra que corresponde a ese personaje --a veces épico, a veces resignadamente humano-- del que día y noche se halla en el camino. Hecho el retrato del tal, hay un momento del estribillo en que la canción dice (pero hay que escucharla para que en la música y en la voz tome cuerpo de veras todo lo que las palabras quieren decir):

Las penas y las vaquitas
se van por la misma senda.
Las penas son de nosotros,
las vaquitas son ajenas.

Esos cuatro versos encierran el manifiesto social más breve y complejo que conozco.

Andrés Calamaro
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